sábado, 28 de abril de 2012

Cagar a lo ninja


Hoy en dia cagar en servicio público es una de las cosas mas repugnantes y vejatorias desde que se puso de moda ver películas de Woody Allen para ir de cinéfilo fucker en tu círculo social. La suciedad de los retretes públicos ataca tu vista como la comadreja ataca al tejón, el vomitivo hedor penetra en tus fosas nasales como si se tratara de un estofado de cóndor caducado, tus escrúpulos bajan a niveles terrenales con el fin de hacer tripas corazón y rendirte a algo que tu cuerpo te pide y no puedes demorar mas, algo inevitable: Cagar a lo ninja.


Debemos ser sinceros y cagar en retretes públicos no mola nada. Es algo que tratamos de evitar y que posponemos todo el tiempo posible hasta que finalmente llega ese temido apretón rectal que desvirtúa tus sentidos y entierra por completo todas tus opciones de aguantar hasta llegar a casa. Si logra aguantar hasta acudir al hogar, irá corriendo a su refugio de la serenidad, palacio de las aguas fecales o como usted guste describirlo. En el pondrá en marcha todos y cada uno de sus sentidos, que le ayudan a disfrutar de las buenas cosas de la vida, para apreciar ese delicioso olor que deja su ambientador de melocotón preferido, observar su estilosa decoración, escuchar su soledad, saborear sus deliciosos caramelos de menta (situados estrategicamente al lado del retrete) y finalmente sentir el placentero y suave papel higiénico que minuciosamente escogio el primer dia que fué a hacer la compra. Por todo esto y mucho mas, cagar en casa no es una obligación, es un verdadero placer.

La cruda realidad acude acude cuando usted no tiene mas remedio que utilizar retretes públicos para descargar el exceso de equipaje. Entrar a uno de estos waters es como hacer la quiniela ya que escasos segundos previos a entrar realizamos cábalas inconscientes sobre las diferentes variables a encontrar: ¿estará el suelo meado? 1, ¿habrá papel higiénico? 2, ¿encontraré graciosas pintadas que entretengan mi estancia? 2, ¿el olor será terrible o tan solo horrible? 2, ¿el reducido tamaño obligará a mis piernas  a tocar la pared? X, ¿salpicará mi "muñeco de barro" al tomar contacto con el fondo del retrete? 1 y finalmente la mas importante ¿tendré suerte de que no entre nadie durante mi estancia o tendré que hacer el ninja silencioso para no delatar mi presencia al los intrépidos visitantes de urinario público? 1. Esta última sería sin duda el pleno al quince por su importancia.
Una vez realizada su quiniela entrará usted tan reticente a comprobar si sus cábalas son correctas: Mucho meado en el suelo acertado ¡BIEN!, queda un poco de papel ¡BIEN!, pintadas llamando hija de mala madre a quien sabe quien, ¡BIEN!, fétido olor, ¡BIEN!... Probablemente acertará y este juego le ayudará a convertir tremebundo y horripilante acto en algo divertido. 
Tras el ritual de llenar la tronera con retales de papel higiénico y posteriormente expulsar nuestro chorizo artesanal nos ponemos en posición de limpieza y entonces es cuando escuchamos la puerta y alguien entra. Un tremendo escalofrío recorre nuestro cuerpo como un relámpago cargado de amoníaco. Nos quedamos paralizados con tal de no hacer ningún tipo de ruido que delate nuestra presencia. Es así, en cuclillas y entrenando nuestra chepa como podemos pasar mas de tres minutos inmóviles haciendo el ninja silencioso. Nadie sabe el motivo, nadie sabe el porque pero el caso es que todos hemos hecho el ninja en alguna ocasión y es algo realmente divertido porque te sientes como un espía secreto evitando ser localizado por el enemigo. 
Si usted es un fanático de hacer el ninja y desea perfeccionar su técnica puede empezar por aprovechar ese momento para silenciosamente realizar esculturillas de cartón con el rollo de papel higiénico. Si lo consigue podrá hablarle de ello a sus nietos y decirles que le otorgaron el titulo de "Ninja escatológicamente fucker"

CAGAR A LO NINJA
LO BUENO: Aguantar la respiración para no hacer ruido trabaja nuestros pulmones y evita unos segundos de desagradable olor a water.
LO MALO: Cuando le empiezas a coger el gustillo a la "misión" el invitado se marcha por donde vino y una sensación de vacío nos invade.
NOTA: 8`34


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