miércoles, 16 de mayo de 2012

El patio de la escuela... de la vida.

Cualquiera puede pensar que descendientes de monjes agripnios como todos y cada uno de los que representamos este blog jamas fueron a la escuela. Lo fácil es pensar que nos criamos en un monasterio nepalí rodeados de cantos gregorianos y lechuzas embarazadas. Nada mas lejos de la realidad ya que asistimos a la escuela y no echamos de menos esos divertidos patios ya que nuestra sabiduría nos enseñó que 20 años después podemos seguir estando en un estado permanente de diversión de patio de la escuela.
Es facil echar de menos aquellos momentos de la infancia en los que todo te resbalaba, donde todo era un mero tramite necesario hasta el momento de ponerte a jugar al Pokemon rojo. Buenos momentos en el patio de infantes donde coleccionar gogos, jugar a tazos y oler cromos de los Simpsons que rezumaban ese fétido a la par que placentero olor a comadreja adicta al crack... Eso era vida y es algo que todos echamos de menos en algún momento cuando descubrimos que la vida es algo mas que cagarse encima, sacarse mocos y timar a los peques con los cromos de la liga 94/95.




Opino que sería demasiado gratuito seguir apelando al recurso facil del alegre recuerdo infantil para generar una bonita sonrisa en mis aprendices, pero eso no será así. Despertad de una vez, diantres!! Aquello ya pasó y jamas volveremos a estar por encima del bien y del mal como cuando éramos niños. Ya nadie nos perdonará todos nuestros errores por el hecho de ser muy monos. Ahora solo queda apechugar con lo que la vida presenta ante nuestros caminos de manera cuasi aleatoria. Una vez asumida esta premisa, el consejo de monjes agripnios expusimos que tal vez la época del patio del cole ya haya pasado pero somos mentalmente capaces de recrearla a diario en nuestra vida cotidiana.

Nuestro día a día recoje problemas como los de la vida de cualquier ser humano que supere un par de decadas. No obstante, tenemos clara la filosofía de tomarnos nuestras charlas como si de niños en edad de aprendizaje fueramos. Cada charla con mis compañeros de reflexión es un pedacito de patio de recreo. Ahora en vez de finalizar las clases y salir al patio a comer el bocata de chorizo de mamá y explicar a tus coleguitas que eres el master porque tu primo que nadie conoce capturó a Mew, lo que hacemos es salir corriendo al patio a comer nuestros croisants con Red Bull adquiridos religiosamente en Mercadona y hablar sobre que tu amigo canadiense que nadie conoce se enamoró de una mujer turca en República Checa. Ahora es eso lo que nos gusta.
No pasa nada. No existe problema alguno en que los tiempos cambien. Bob Dylan ya lo avisó y ninguno quisimos hacerle caso. Nuestras ansias por atrapar a Mew para ser el fucker del cole ahora pasan a ser ansias por conseguir pistas sobre como intimar con una hembra en la que depositar nuestros huevos.
Todo se transforma pero aseguramos desde Nepal que esa escuela de cuando éramos canijos era la escuela de la vida; esa escuela de la que nunca saldremos. Ese patio donde jugabamos al soplillo es ese tiempo muerto en nuestras ajetreadas vidas donde jugamos a itercambiar irrelebante informacion curiosa con nuestros colegitas de batalla. 
No entristezcamos porque en cuestión de dos años ya no podremos jugar a la play hasta que nos arda el pellejo como hacíamos antaño. Las responsabilidades pesarán sobre nosotros como la cruz sobre Jesucristo. Nuestra penitencia y calvario no será tal si hasta en la peor de la situaciones decimos: "Bua! en realidad esta guapo!!" Si cuando tenemos los exámenes finales pensamos que lo pasaremos bien mientras estudiamos con los compatriotas y salimos al recreo a tomar café, si cuando no tengan dinero parair al cine con su mujer piensan que en casa tiene bastantes cómics de Mortadelo y Filemon como para no aburrir jamas, si cuando tengan que declarar a hacienda imaginan que no se trata mas que de un divertido juego tycoon de gestión... Si esa es nuestra filosofía en la vida siempre encontraremos en el día esa diversion del patio de colegio. No se estresen queridos aprendices, piensen que cada día jugarán a tazos y fingirán ser un velocirraptor de Jurassic Park, solo que el formato será distinto.
No se estrese, aprenda, juegue a ser dinosaurio y recuerde: Hagase un regalo cada día saliendo al patio.

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