jueves, 31 de mayo de 2012

Jugar a los gogos

Leyendo en título que encabeza este artículo, muchos de vosotros y de vosotras estaréis tentados de pensar en que jugar a los gogos es quedar apoyado en la barra de un club/discoteca mirando con carusa de amotinado ruso en al Acorazado Potemkin a una bella damisela que se contonea sobre una tarima agarrada a un palo cromado y hace las delicias de los allí presentes. O quizá también, se os haya pasado por la mente la idea de jugar a ser bailantes de discoteca, no como mirantes sino como bailantes, bien delante de vuestra pareja como precuela del acto sexual, bien delante de vuestros amigos jugando a las pelis y tocándote interpretar "La maquina de bailar" o bien yendo to pasao y dándole movimiento a tus caderas de acero. Pero sólo los mas puristas habrán concluido en la realidad.



Recuerdo salir al patio que los monjes agrípnios teníamos con nocturnidad y ponerse en rogle unos cuantos de nosotros, arromangandonos la sotana para no pisarnosla y poniéndonos a jugar a los gogos como si no hubiera mañana. 

Los gogos son figuras pequeñas que se volvieron populares hacia 1995. Los gogos fueron inspirados por un juego que se practicaba en la antigua Grecia llamado astrágalos, que los niños jugaban con nudillos de oveja. Este antiguo pasatiempo también es conocido como tabas. Los gogos son una modernización de este juego y está hecho de personajes moldeados de plástico. Ha habido cientos de personajes individuales, cada personaje con un rostro y nombre único. Las diferentes formas de las figuras hacían que rebotaran siguiendo diferentes patrones, volviendo a algunos gogos más ventajosos sobre otros.


Uno de los modos de juego mas populares entre las masas de niños astasiados era el de la fila. Los gogos se colocaban en fila, unos 10 concretamente, cada jugador aportaba un número equivalente de gogos a esa hilera y marchaban unos 4 metros atrás para lanzar su gogo ideal para golpear y volcar el numero máximo de gogos posibles, si chocabas con ellos eran tuyos. Otro juego muy extendido entre las multitud infante era llamado al limite. Se dibujaba una linea en el suelo y cada jugador lanzaba un gogo suyo hacia ella, el que mas cerca se detuviera ganaba y se hacia poseedor de los gogos del resto de participantes. Muy del estilo de la petanca. Hay tipificados mas de 10 juegos entre ellos el bombardero, la matatena, la canasta o el soplo.


Había gogos de múltiples colores, y un color no era sinónimo de favorito para una gran cantidad de niños, sino que el favorito era aquel al que le tenias mas cariño porque llevaba contigo desde el principio o porque te habia costado una dura partida de bombardero ganarlo. Igual era el mas tiñoso y picado que tenias, de un color amarillo fosforito regomellado pero era tu favorito. ¿Por qué Picachu era el Pokemon favorito de Ash? Porque le habia costado de criar. Podía tener como favorito a Pidgeotto o Articuno, pero no, aunque fuera amarillo regomellado prefería a Picachu.


Las técnicas de lanzamiento eran muy depuradas y entrenadas ya que no era en balde el tiempo empleado. Un buen lanzamiento te daba grandes posibilidades de conseguir ganar a tu oponente y hacerte con su gogo. Un tiro se efectuaba apretando la cabeza del gogo hacia abajo con tu dedo, estando el gogo de pie, como si lo aplastaras. Cogía mucha potencia pero poca precisión, asi que era para determinados juegos. En la espalda, los gogos tenían una forma de dedo, y empujando hacia adelante era otro modo de lanzamiento, este era efectivo para lanzar en recto y sin necesidad de efecto o virajes. Otro modo era lanzar como si fuera una canica el cual aportaba gran precisión y era ideal para juegos de puntería. Y el modo premium era lanzar con rebote contra el suelo, este tipo de lanzamiento era necesario cuando habia obstáculos que sobrepasar.


Desde el Palais de Fifar los monjes agripnios hemos querido ofrecer una gran homenaje a este juegazo de la infancia quien junto con los tazos, el Pokemon y el fútbol nos han hecho monjes tibetanos de gran reflexión nocturna y sabiduría infinita que ofrecer a nuestros allegados. 


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